Tarjeta de crédito: Conoce tus derechos como consumidor

Actualizado el 16 de Febrero 2026
Tarjeta de crédito: Conoce tus derechos como consumidor

¿Te ha pasado que llega un sobre “preaprobado” a tu casa, lo abres por curiosidad y de pronto ya te están cobrando una anualidad? O peor: revisas tu estado de cuenta y aparece una comisión por una tarjeta que juras que nunca pediste. Aunque suene increíble, los productos financieros no solicitados (incluida la tarjeta de crédito) han sido un dolor de cabeza común en México.

La buena noticia es que hoy tienes más herramientas y derechos como consumidor para frenar estas prácticas, evitar cargos indebidos y exigir correcciones. La no tan buena: casi nadie explica el “cómo” de forma práctica. Aquí lo vas a encontrar, con pasos claros para identificar, rechazar, cancelar y denunciar cuando un banco se pasa de la raya.

Productos Personalizados

Lo esencial: no pueden darte una tarjeta si tú no la pediste

Empecemos con lo que te interesa: si no diste tu consentimiento, no deberían emitirte ni cobrarte un producto. En términos cotidianos, “que te la manden” no significa que “ya la aceptaste”. La responsabilidad de demostrar que sí la solicitaste (o que aceptaste el contrato) no debería caer en ti.

Esto importa porque muchas quejas comienzan igual: un banco llama, ofrece “beneficios”, pide confirmar datos, y luego aparece una tarjeta o una línea de crédito que jamás pediste de forma explícita. O llega a tu domicilio una tarjeta “lista para activarse” y, aunque no la actives, empiezan a correr cargos como anualidad, seguro o comisión por administración. Ahí es donde debes ponerte firme: tarjeta de crédito, derechos, consumidor no es solo un lema; es una guía para actuar.

¿Quién regula las tarjetas de crédito en México (y a quién le reclamas)?

Si tu duda es “¿a quién le toca ver esto?”, la respuesta corta es: depende del problema, y por eso conviene entender el mapa para no perder tiempo.

En México, los temas de tarjetas bancarias se mueven principalmente entre:

  • CONDUSEF, para controversias con bancos y reclamaciones por cargos no reconocidos, comisiones, aclaraciones y prácticas indebidas en productos financieros.

  • PROFECO, cuando el problema toca tus derechos del consumidor en sentido amplio (publicidad engañosa, prácticas comerciales abusivas) y puede ser un apoyo adicional, sobre todo si el caso se siente como “venta forzada”.

  • Banco de México y CNBV, como autoridades regulatorias del sistema (no suelen ser tu “ventanilla” de queja individual, pero su marco influye en lo que el banco puede o no puede hacer).

En la práctica, si se trata de cobro indebido o producto financiero no solicitado, casi siempre vas a terminar en CONDUSEF, aunque el primer paso suele ser reclamar directamente con el banco para abrir folio y dejar evidencia.

Reformas y reglas: qué cambió y por qué te beneficia

En años recientes ha habido ajustes y criterios para reforzar la idea de que no se deben colocar productos sin consentimiento y que las comisiones tienen que ser claras, autorizadas y acordadas. Más allá del tecnicismo, el punto es sencillo: el banco no puede actuar como si tu silencio fuera aceptación, ni esconder cargos detrás de letras pequeñas.

Esto conecta con dos temas que aparecen mucho en reclamaciones:

Por un lado, la emisión de tarjetas o contratación “por llamada” con consentimiento dudoso (grabaciones incompletas, autorizaciones ambiguas o confirmaciones de datos que luego presentan como “aceptación”). Por el otro, las comisiones bancarias ilegales o indebidas, cuando se cobra un servicio no contratado, un seguro “incluido” que nunca pediste o una anualidad sin que exista aceptación verificable del contrato.

Si alguna vez sentiste que “te ganaron por cansancio”, aquí la idea es lo contrario: que tengas un camino claro y documentado.

Cómo detectar a tiempo una tarjeta o cobro que no reconoces

Muchas veces el problema se resuelve más fácil cuando lo detectas rápido. El patrón típico no es solo “me llegó una tarjeta”, sino señales pequeñas que se acumulan: un cambio en tu buró, una consulta que no recuerdas, un cargo raro, o una notificación de “bienvenida” a un producto.

Para protegerte, vale la pena hacer dos hábitos sencillos: revisar tu app bancaria y tus estados de cuenta con calma (no solo el saldo), y revisar tu reporte de crédito con regularidad. No es paranoia: es mantenimiento financiero.

Si detectas algo extraño, no lo dejes “para después”. En temas de aclaraciones, el tiempo influye: entre más rápido levantes el caso, más fácil es rastrear origen, evidencias y reversos.

“Me llegó una tarjeta de crédito no solicitada”: qué hacer de inmediato

Aquí es donde suele haber más confusión. Mucha gente piensa que si ya llegó, “ya ni modo”. Pero recibir un plástico no significa que aceptaste una deuda.

Si te pasa, actúa en este orden, porque te ayuda a dejar un rastro claro:

1) No la actives. Activarla puede interpretarse como aceptación del producto, aunque lo hayas hecho “para ver qué era”.

2) Documenta todo. Toma fotos del sobre, guía, carta de bienvenida y cualquier material. Si hay fecha visible, mejor.

3) Llama al banco y pide cancelar por producto no solicitado. No pidas “cancelación normal”; di explícitamente que es un producto no solicitado y pide folio.

4) Pregunta por cargos asociados. Asegúrate de que no exista anualidad, seguro o comisión cargándose. Si ya se cargó algo, solicita reverso y abre aclaración.

5) Solicita confirmación por escrito. Puede ser correo, SMS o mensaje en app con el número de folio y estatus.

Este flujo parece básico, pero es el tipo de “mecanismo práctico” que casi nunca te explican. Y es clave: sin folio y sin registro, el caso se vuelve tu palabra contra la del banco.

“Ya me cobraron algo que no reconozco”: cómo evitar cargos indebidos y pedir reverso

Cuando ya hay dinero de por medio, el objetivo es doble: detener el sangrado (que no te sigan cobrando) y corregir el historial (que no se vuelva “deuda”).

Primero, identifica el tipo de cargo. No es lo mismo un cargo no reconocido (fraude o compra no autorizada) que una comisión por producto no contratado (anualidad/seguro/servicio). Ambos se pueden reclamar, pero a veces van por canales distintos dentro del banco.

Luego, sigue una regla simple: reclama por el canal que deje rastro. Si llamas, pide folio. Si lo haces por chat en app, guarda capturas. Si vas a sucursal, pide comprobante.

En tu aclaración, sé específico: “No contraté este producto”, “No di consentimiento”, “No existe solicitud firmada”, “No hay evidencia de aceptación”. Ese lenguaje importa porque empuja al banco a buscar prueba real, no solo a “ofrecerte cancelar y ya”.

Si el banco te dice “paga mientras se resuelve”, piénsalo dos veces y pide que te expliquen por qué. En algunos casos, pagar puede complicar la narrativa de que fue indebido (aunque no siempre). Si tienes dudas, el mejor enfoque es pedir que lo dejen por escrito y, con eso, escalar.

Cancelación de tarjetas sin penalización: lo que sí te deben respetar

Cancelar una tarjeta no debería convertirse en castigo. Si decides cortar la relación, lo razonable es que puedas hacerlo sin trabas, siempre que no haya saldo pendiente legítimo.

En la práctica, la cancelación “se atora” por tres cosas: saldos “fantasma” (centavos o intereses), cargos domiciliados y seguros asociados. Antes de cancelar, pide al banco que te confirme si hay cargos programados y que te ayude a desactivar domiciliaciones. Y si el saldo pendiente es por un cobro indebido que estás reclamando, deja claro que la cancelación está vinculada a la resolución de la aclaración.

Un tip útil: pregunta por la fecha de corte y fecha límite de pago. A veces conviene cancelar justo después de dejar la cuenta en ceros y con todo documentado, para evitar que aparezca un cargo posterior que “reviva” la cuenta.

Cláusulas abusivas y “letras chiquitas”: cómo identificarlas sin ser abogado

No necesitas leer 40 páginas para protegerte, pero sí conviene ubicar señales rojas. Una cláusula o práctica se siente abusiva cuando te deja sin salida: comisiones que aparecen sin explicación, seguros “obligatorios” que nadie mencionó, o condiciones que cambian sin aviso claro.

En tarjetas, el punto crítico suele ser el consentimiento. Si el banco no puede acreditar que aceptaste (firma, contratación digital con trazabilidad, grabación completa donde tú confirmas el producto y sus costos), su posición se debilita. Y si te presionan con frases como “es automático”, “ya viene incluida” o “si no cancela hoy se genera otro cargo”, pide que te lo manden por escrito. Cuando una práctica es defendible, el banco no tiene problema en documentarla.

Si el banco no responde: cómo denunciar paso a paso ante CONDUSEF (sin perderte)

A veces el banco “cierra” tu caso sin resolver, o te trae a vueltas con llamadas. Ahí es cuando escalar deja de ser opcional.

Para denunciar, lo más efectivo es llegar con tu carpeta lista: identificación, estados de cuenta donde aparecen los cargos, folios de atención, capturas de chat, correos y cualquier evidencia de que el producto fue no solicitado o el cobro fue indebido.

El camino recomendado suele verse así:

1) Reclama formalmente al banco y conserva el folio.
2) Espera el plazo de respuesta que te indiquen (o el que aplique según el trámite).
3) Si no resuelven, acude a CONDUSEF con tu evidencia para iniciar la reclamación.
4) Da seguimiento y pide que cualquier acuerdo quede por escrito, incluyendo reversos y correcciones en buró si aplica.

La diferencia entre “me quejé” y “presenté una reclamación sólida” está en la evidencia. Y la evidencia se construye desde el primer contacto.

Y si esto te afecta en buró de crédito, también se puede corregir

Un daño frecuente de los productos no solicitados es que te manchen el historial: aparece una cuenta que no pediste, un atraso que no reconoces o una consulta que baja tu score. No lo normalices.

Si se comprueba que fue indebido, pide al banco que corrija el reporte y conserva el comprobante. Si no lo hacen, ese documento te sirve para respaldar una aclaración ante las sociedades de información crediticia. Tu objetivo no es solo “que ya no cobren”, sino que tu vida financiera no pague el costo en silencio.

Decide con información: comparar también es defenderte

Parte de evitar estos problemas es tener claridad sobre qué tienes, qué pagas y qué alternativas existen. En plataformas como Comparabien puedes comparar productos financieros con datos concretos (tasas, comisiones, beneficios) para que tu elección sea intencional, no algo que “te cayó” por una llamada o un envío inesperado.

Porque cuando entiendes qué condiciones son normales y cuáles no, identificas más rápido una comisión rara, una anualidad fuera de mercado o un “beneficio” que en realidad es un costo.

Un cierre para que te quedes con lo más importante

Recibir una tarjeta de crédito sin pedirla no debería ponerte en modo pánico, pero sí en modo acción. Tus derechos como consumidor están para usarse: puedes rechazar productos no solicitados, pedir reversos de cargos indebidos, cancelar sin penalizaciones injustas y escalar a autoridades cuando el banco no responde.

Lo más poderoso no es pelearte, sino documentar y seguir un proceso: no activar, pedir folio, exigir confirmación, reclamar con evidencia y, si hace falta, acudir a CONDUSEF. Con esa ruta clara, pasas de sentirte a merced del banco a tomar el control de tu dinero y tus decisiones financieras.

¿Te gustó este contenido?

Suscríbete a nuestro newsletter para que puedas recibir consejos financieros todos los meses.