Los cinco pecados financieros

Enviado el Vie, 20/09/2013 - 15:59
Los cinco pecados financieros

La naturaleza de nosotros, los seres humanos, es aprender de los errores que cometemos para luego no volver a caer en ellos. Sin embargo, la mayoría de las veces solemos repetir las mismos faltas y en un abrir y cerrar de ojos nos vemos inmersos en un círculo vicioso del cual es cada vez más difícil escapar. En nuestras finanzas personales este particular fenómeno no resulta ser muy diferente.

Cuando de dinero se trata, cometemos error tras error en la administración y manejo de nuestro presupuesto, lo que nos ocasiona terribles consecuencias que pueden verse reflejadas en inminentes crisis financieras que resultan de incurrir desmedidamente en créditos, gastar más dinero del que se tiene y preocuparse más por la acumulación de bienes que por la sostenibilidad en el largo plazo.

Si nos damos cuenta que al llegar a fin de mes recurrimos a préstamos con el banco o con algún familiar o amigo, si cuando recibimos nuestro salario ya lo tenemos comprometido con el pago de cuotas de créditos y en general si sentimos que nuestro dinero ya no es suficiente, debemos poner nuestra mano en el corazón y reconocer si estamos incurriendo en al menos uno de estos cinco "pecados financieros":

1. Gastar más de lo que se gana
Este es uno de los pecados más recurrentes en la administración de las finanzas personales, ocurre cuando no logramos poner control a nuestros gastos y erróneamente percibimos que el dinero que recibimos alcanza hasta para el más mínimo capricho. Este “pecadito financiero” va muy de la mano con el endeudamiento, debido a que el dinero plástico y los créditos se convierten en una engañosa extensión de nuestro dinero disponible.
Lo ideal es ahorrar el 10% de nuestro salario y disponer del 90% restante para cubrir nuestros gastos y necesidades prioritarias.

2. Mezclar la cuenta de ahorros con la cuenta del Sueldo
Si usted es de los que no separa el dinero destinado al ahorro, del dinero que necesita para el pago de sus gastos, podría estar incurriendo en este pecado financiero.
Si no tenemos un control sobre el dinero que queremos ahorrar, muy posiblemente se convertirá en “dinero de bolsillo” y cada vez tendremos más excusas para incumplir con nuestro objetivo de ahorro.
Para redimir este pecado, lo más recomendable es tener una cuenta de ahorros exclusiva para nuestras reservas financieras y una diferente que reúna el dinero con el que cubriremos nuestros gastos periódicos.

3. Confundir el concepto de riqueza
Si a su comportamiento financiero lo rige la máxima “entre más se gaste más rico se es” usted estaría entregando sus finanzas personales a este pecado. Por el contrario, ser rico es estar en la capacidad de sobrevivir sin recibir ni generar ingresos al menos seis meses sin afectar su calidad de vida.
En caso de que su concepto de riqueza esté fundamentado en el gasto y no en la sostenibilidad, usted podría estar poniendo en peligro su estabilidad económica y la de su familia. Es muy importante tener en cuenta qué significado le estamos dando a la riqueza para salvar nuestro bolsillo de las crisis y estar preparados en caso de enfrentarnos a una inminente.

4. Pagar una deuda adquiriendo otra deuda
Pagar una deuda adquiriendo otra deuda nueva es sin duda uno de los pecados financieros en el que incurrimos con más frecuencia. Pensar en que es preferible salir de una deuda sin importar que tengamos que endeudarnos con el banco o con algún tercero podría llevarnos a sufrir de sobre endeudamiento.
Amortizar una deuda con otra deuda creará un efecto bola de nieve en nuestras finanzas personales y solamente hará que nuestras deudas crezcan sin control.
Es muy importante que paguemos una deuda a la vez, o bien, dos simultáneamente dependiendo del músculo financiero del que dispongamos para que nuestro presupuesto no sea gravemente perjudicado y nuestra calidad de vida se vea afectada.

5. No priorizar gastos
Pensar que necesitamos cubrirlo todo al mismo tiempo es el quinto pecado financiero. Es muy importante que dependiendo de nuestros objetivos familiares y de las prioridades que cada uno de nosotros tengamos, realicemos una clasificación de nuestras obligaciones financieras según su importancia y urgencia.
Pagar los recibos públicos, comprar el mercado, pagar el colegio de los hijos, el transporte diario, la gasolina, entre otros son más urgentes pero no menos importantes que comprar una casa, irse de vacaciones, hacer una maestría o comprar un carro. Los primeros gastos son necesidades básicas y fundamentales para vivir, mientras que los segundos podrían ser vistos como nuestros objetivos a mediano o largo plazo.
La indulgencia para este pecado no es otra que organizar muy bien nuestros propósitos y ajustar, de acuerdo a ellos, nuestro presupuesto.

--
Sigue a Laura en Twitter @lalarodriguezc

¿Te gustó este contenido?

Suscríbete a nuestro newsletter para que puedas recibir consejos financieros todos los meses.