Uno, dos y tres, ¡que paso tan chévere!

Enviado el Mié, 14/01/2015 - 14:40
Dicen por ahí que después de la tempestad viene la calma.
Uno, dos y tres, ¡que paso tan chévere!

Las fiestas decembrinas son un torbellino. Una avalancha de festejos. Miles de reuniones, celebraciones de oficinas, con un grupo de amigos y después con otro, fiestas guadalupanas, pre-posadas, posadas, noche buena, navidad, día de los santos inocentes, fin de año, año nuevo y para cerrar, rosca de reyes. Hay algunas más aventuradas se siguen hasta la candelaria el 2 de febrero. Yo ya no. No puedo más y mi bolsillo tampoco.
Desde que inicia el mes de diciembre empiezan los gastos a toda velocidad. Es impresionante ver, ahora que estoy cerrando mis cuentas del 2014, que en diciembre gasto un poco más del doble de lo que gasto en los meses anteriores. Sucede que en diciembre compro regalos para toda la familia, que no es pequeña y en los demás meses solo compro regalos de cumpleaños pero no gasto todos los meses en eso.

Ahora que estamos avanzando en el primer mes del año y que ya las cosas (y los gastos) van tomando su curso regular puedo planear con calma este año para que verdaderamente sea un año más próspero y no solo sea el típico deseo de tarjeta de navidad.

Lo primero que hice fue buscarme un calendario anual. A mí me funciona imprimir el calendario de un formato preestablecido en el procesador de palabras. Así lo puedo editar e imprimirlo con todos los detalles que le ponga.

Comencé por anotar los gastos que sé que tengo que hacer en meses específicos. Por ejemplo: en enero, el pago del impuesto predial; en febrero el pago anual de mi blog; en marzo, seguro de gastos médicos; en abril regalo de cumpleaños para mi mamá; así hasta diciembre. Pero este año, ya asigné una cantidad de dinero en los meses de septiembre, octubre y noviembre para ir haciendo compras navideñas (no perecederas, por supuesto), es decir, los regalitos para la parentela. Cosas que puedo regalarles, como un libro, ropa, un juguete, etc. Pero para no tener que comprar todo el 20 de diciembre como me acaba de pasar.

Los pagos recurrentes como los gastos de la casa u otros servicios los agregué como un solo rubro (casa, servicios, etc) y solo escribí la cantidad que calculo que tengo que gastar en ello.

Con todos mis posibles gastos puestos por escrito puedo saber qué cantidad puedo ahorrar para mí y la agregué con otro color. Dinero para mi, para mi casa, un viaje, o algo que me haga mejorar mi patrimonio y mi futuro.

Tú puedes hacer tu calendario también. Estos son los pasos:

Uno, dos y tres, ¡que paso tan chévere!

1. Consigue o imprime un calendario.
2. Agrega gastos especiales que suceden en meses específicos.
3. Agrega un presupuesto estimado de tus gastos mensuales.

¡Y listo! ¡Qué paso tan chévere! Sólo revisa y ajusta si lo consideras necesario. Ya tienes tu presupuesto anual.

Logremos que este año 2015 sea muy próspero, en todos los sentidos y que no solo quede en un buen deseo impreso en todas las tarjetas de navidad. ¡Feliz 2015!
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